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La rocambolesca historia de Tom

Yo y Tom tomando una cerveza en The Angel, el pub más barato de Leeds.

Yo y Tom tomando una cerveza en The Angel, el pub más barato de Leeds.

Conocí a Tom -nombre falso- a través de Couchsurfing, ya que necesitaba un sitio donde alojarme en Leeds antes de que encontrara casa. Entonces conocí a Tom y me quedé con él varios días. Su historia es como sigue.

Tom creció en los suburbios de Manchester, procedente de una familia desestructurada. Mal estudiantey gamberro, vio la oportunidad de viajar a África Occidental, donde tenía intención de convertirse en guardia de seguridad para las minas de diamante de uno de esos países, no recuerdo si era Sierra Leona, Liberia o Guinea…

Para hacer la formación que le abriría las puertas a este trabajo exótico y bien pagado, la empresa le llevó junto a otros a Camboya. Allí estuvo seis meses con entrenamientos y bien pagado hasta que le dijeron que no cumplía con los requisitos, ya que “era demasiado bajo”. Ya se podrían haber dado cuenta antes… El caso es que ahí comienza la historia de Tom en el Sudeste Asiático, una región donde se encuentra más a gusto que en su Inglaterra natal. Allí empezó a trabajar de guía y haciendo otros trabajos puntuales como traer para revender una maleta llena de camisas compradas a las puertas de una fábrica en China. Entretanto se daba a la mala vida, mientras disfrutaba del sol asiático. Estuvo en Filipinas, Laos, Birmania, Tailandia, Vietnam, Indonesia, Malasia… En total unos trece años por ahí aparte de otros viajes por Turquia, Asia Central y China… Nunca le robaron nada. Eso sí, le dio tiempo para cononcer a muchas chicas. El me mencionó una novia turca, otra indonesia, otra tailandesa..  a la “actual” hace dos años que no la ve.

Algunos de las anécdotas de esa época incluyen el apostar con otros igual de locos 10$ para ver quién se hacía el tatuaje más estúpido en el lugar más insospechado. Creo que él ganó la apuesta.  Mejor no preguntéis detalles.

Cada tres años Tom regresaba Inglaterra, donde se las apañaba para conseguir ayuda del sistema social británico, gracias a sus problemas de salud, conveniente fruto de sus días en Asia. A pesar de ello, dar enormes zancadas y me cuesta seguirle el ritmo, casi tengo que ir correteando tras él cuando andamos juntos.

En sus últimas andanzas por Malasia algo imprevisto sucedió: a Tom le robaron toda su mochila  incluido el pasaporte y el dinero. Como cualquiera hubiera hecho, se dirigió a la embajada de su país, donde le informaron que podía adquirir un nuevo pasaporte por la módica cantidad de 75 pounds, lo que viene a ser unos 85 euros, cantidad que él no tenía encima. Además no conocía a nadie que le pudiera dejar esa cantidad. Él había perdido el contacto con su familia hacía tiempo.Southeast_Asia-Political_Map-CIA-2003

Pasaban los días y las semanas y sus visitas a la embajada no daban fruto, ya que la tasa del pasaporte no era negociable. El visado en su pasaporte estaba por expirar y pronto se convertiría en residente ilegal y podría afrontar la deportación a su país de origen. Lo que en principio no parece tan mala idea, de no ser porque antes de ser deportado hay que pasar por la cárcel. Los días siguieron pasando y la dramática situación no mejoró, al contrario, los funcionarios consulares no dieron su brazo a torcer y Tom se vio obligado a vivir en las calles.

Ya pasada la fecha de su visado, los policías le avisaron convenientemente de que debía solicitar un nuevo pasaporte o de lo contrario se vería obligados a detenerle, y meterle en el proceso de deportación.  Al final el propio Tom, sin nada que le pudiera sustentar decide ingresar en el proceso de deportación voluntariamente, acto que los policías malasios aceptaron sin entusiasmo.

Al entrar en prisión, le informaron de que la estancia media antes de ser devuelto al país de origen era de unos 16 meses. Ante tan terrorífico panorama, Tom, intensificó la búsqueda de su hermana a través de sus amigos. Mientras tanto, se tuvo que acostumbrar a dormir en la prisión masalasia, donde era el único hombre blanco. Tenía que dormir sobre el asfalto y solo tenía una manta, que lo mismo le servía de toalla que de abrigo. Una gran habitación donde dormía decenas de personas era su hogar. Los reclusos estaban estructurados en grupos perfectamente definidos: los chinos, los malasios, los musulmanes. Cada uno tenía su cabecilla, que disfrutaba de privilegios; las trifulcas entre los grupos eran corrientes. El hecho de ser blanco, para ellos alguien exótico, les pareció a la mayoría un hecho interesante que supieron valorar. Las preguntas sobre el mundo exterior de los jefes de las bandas eran frecuentes y éstas eran recopensadas con prevendas que le ayudaron a sobrevivir.

Finalmente tras tres meses en prisión, su hermana fue localizada y el dinero para el pasaporte y para el vuelo a casa llegó. Desde hace unos meses Tom vive en Leeds, donde vive solo en un piso (en inglaterra solamente las clases bajas viven en los bloques de pisos). Allí me alojó y me trató muy bien. Me enseñó fotos de sus andanzas y vimos películas malas. Eĺ por su parte, había perdido la esperanza de rehacer su vida en Ingleterra, no conseguía encontrar trabajo, aborrecía el clima y añoraba el calor humano de los asiáticos. Gastaba lo mínimo para poder ahorrar lo antes posible para poder conseguir un pasaje que le pusiera de nuevo rumbo a latitudes más meridionales.

Hace un par de semanas me comunicó que había comprado un pasaje para ir a Gerona, desde donde tenía pensado ir a Marruecos en Autostop. Ya ha partido pero aún no tengo noticias de él.

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25

12 2009

¡Crash! Cosas que pasan en Leeds

Cómo seguramente habéis deducido del croquis, he tenido un accidente en bicicleta. He salido ileso de milagro, solamente un raspazo en una pierna.  Yo iba por Otley road, que es una calle en la que hay más estudiantes que coches dicho sea de paso. Pues iba yo por susodicha calla de Leeds en mi bicicleta pensando en que tenía que quedar con mi amiga Elisa, una italiana estudiante de posgrado en el ICRT, cuando mientras adelantaba a los coches, que no es raro que estén parados ya que hay mucho tráfico, y un mini azul salió de la nada y yo mientras volaba por los aires pensé “estoy teniendo un accidente” y no sé cómo aterricé pero debió de ser magníficamente porque salí casi intacto. Me puse en pie de un salto mientras respondía al conductor y a los viandante que por ahí circulaban que me encontraba bien, aunque creo que no se lo terminaban de creer. Mi primera mirada fue para mi bici, que salió peor parada, la rueda hecha un ocho y la horquilla seguramente hay que cambiarla por seguridad. Le exigí con muy buenas formas eso sí  tipo del Mini azul, que es un estudiante veinteañero, que me pagara la rueda, puesto que obviamente no había sido culpa mía. Yo iba por mi carril y ¡zás! ¡me sales de la nada! No sé de quien ha sido la culpa -hace años que olvidé el código- pero desdeluego mía no puede ser porque yo circular en mi carril, yo bueno

Mis razonadas explicaciones no consiguieron ablandar al tipo, que por cierto se llama Daniel Metlzer, está en Facebook (izqda en la foto), y además estudia en mi Universidad. Entendería que os dejárais llevar por vuestra ira y le mandarias mensajes de odio o en inglés hatemail, pero os pido que guardéis las formas, que al fin y al cabo sois mis lectores. Al final muy civilizadamente nos cambiamos los teléfonos y decidimos que cada uno por nuestra cuenta averiguaríamos a quién corresponde pagar los daños. Por cierto su mini azul tenía un roce en el parachoques.

Yo mandé un email con el croquis que veis y todos mis amigos y sobre todo mi mamá me dieron la razón. Ignoré la opinión de mi mamá -que no sería aceptada como imparcial por ningún juez con madre- y recopilé unas ocho opiniones en total. En especial agradecí la llamada de mi profesora de Áreas Protegidas y turismo que se interesó por mi caso y me dio la razón. El hecho que ella sea británica y ciclista me dio esperanzas.

¡Los ciclistas están desnudos antes los coches... incluso cuando van vestidos!

Total, que al final después intentar recavar pruebas y jurisprudencia más que opiniones de amigos,  no encontré nada a lo que agarrarme -el código británico es ambiguo- así que al final recurrí a una de estas compañías que se hacen llamar Accident Claim. Después de describir minuciosamente mi caso por teléfono, el tipo me informó que parecía un claro empate entre el mini azul y mi bici gris, en el que la culpa estaba repartida al 50% entre las dos partes. Consultaría con su colega y me llamaría. Supe que nunca me llamaría y que nunca Daniel Meltzer se haría cargo de la rueda de mi bici gris.

Parece ser que los ingleses, tan diferentes y tan suyos ellos, no gastan señales de ceda el paso y esta señal se presupone cada vez que haya una intersección. Así que no basta con ir por tu carril, pasar frío, esquivar los charcos y a las personas que cruzan la calle, tener cuidad con los camiones que no te ven, etc. etc. Ahora parece que también tienes que tener cuidado de que un coche te aparezca de la nada.

De todas formas como soy aragonés, no voy a dar nada por perdido, voy intentar recoger pruebas a mi favor, para que este caso claro de atentando ciclicida, no quede impune. ¡Holanda que gran país! Según me dijo mi amigo neerlandés Ko (sic) en ese plano reino lsa bicicletas son como los clientes del Corte Inglés: siempre tienen razón y si no pataleo. Y además han puesto un nuevo impuesto a los coches por kilometraje. Cuando los naranjas juegen contra Alemania en el Mundial les apoyaré a muerte. ¡Viva Holanda! ¡Muerte a la reina Isabel II!

23

12 2009

Mi vida en Leeds

Como me decía en un comentario un amigo, tengo que hablar más de mi vida, ya que parece que últimamente me centro en hacer críticas a documentales, que por muy interesantes que sean, no llenan un blog.

Como sabéis, si me seguís un poquito, he pasado el verano pasado en Noruega, donde he trabajado como guía turístico. En septiembre me mudé a Leeds, para cursar un máster de turismo responsable en el International Centre for Responsible Tourism. Desde hace años me interesa cómo hacer que el turismo sea menos insostenible y hasta rodé un documental “La cara oscura del turismo”. Visto que el mercado laboral está como está, parecía que especializarse en este área podía ser resultar interesante.

Mi chica Mathilde, me ha seguido y ahora está haciendo unas prácticas en el Centre for Tourism and Cultural Change, así que los dos estamos casi en lo mismo. Ella en un plano más analítico y académico y yo en uno más práctico, apriendiendo qué soluciones prácticas se les puede ofrecer a las empresas, áreas protegidas y administraciones públicas para que logren maximizar los beneficios del turismo y minimizar sus efectos negativos, que son muchos. Algo nada fácil, os lo puedo asegurar.

También he creado un nuevo blog, que se llama Turismo Sostenible, para hablar específicamente de estos temas. Quizá cambie el nombre a Turismo Responsable y es que la terminología es importante. Si somos estrictos con el significado de sostenible (o sustentable) ningún producto turístico lo es, y además le queda una eternidad para poder siquiera acercarse. Sostenible implica no sólo sostenibilidad económica y social, más factibles, sino ambiental. Esto quiere decir entre otras cosas que los ciclos de materiales deben estar cerrados y no de podrían usar materias primas como el hierro, plástico, etc. Por no hablar de las emisiones de CO2 que genera el viaje mismo. Un tema complicado, pero muy interesante así que si os apetece seguir leyendo, podéis visitar el blog.

Por lo demás Leeds es una ciudad agradable, con muchísimos estudiantes, mal tiempo, pocos carriles-bici y mucha marcha. Con el paso de las semanas ya hemos empezado a conocer a más y más gente, y nuestra estancia aquí se hace más agradable. Sin embargo andamos siempre buscando trabajos para poder pagar los gastos y aquí tampoco es nada fácil.

No tengo tiempo para más hoy porque me voy a trabajar a Dubit, una empresa que hace un trabajo de investigación para Disney. Hoy es el último día.

Os dejo una foto del Campus de Leeds.

Campus de la Leeds Met, donde está el ICRT

http://makemday.blogspot.com/2009/11/tan-gilipollas-somos.html

04

12 2009